La Gordura ya no es parte de la hermosura ...
experiencias , familia , salud
Control sano y el pediatra dice “ uyyy está pasadita en kilos”, indica nada de golosinas, ni bebidas, ni frituras, etc, etc, etc.... vuelta a casa, silencio y caras largas.Es super complicado restringirle la comida a un hijo... aunque los motivos sean sumamente justificados, y sea por su bien, y seguramente le estamos evitando un mal mayor... pero aún así no deja de ser difícil, sobretodo cuando una sabe por experiencia lo difícil que es dejar de lado las cositas ricas...
Además, significa cambiar los hábitos de todos los integrantes de la familia, incentivar la actividad física, y eso no pueden ser solo palabras, es necesario predicar con el ejemplo, sacrificar algún entretenido panorama de sábado por la tarde (como una siestecita, o una jornada de zapping de tv), por una saludable caminata, o paseos en bici...
Por otro lado, nosotros mismos hemos ido fomentando muchas rutinas asociadas a las golosinas y comida chatarra.... por ejemplo, las salidas al mall, los heladitos, el cine no tiene brillo sin palomitas, el típico que me trajiste? Es fácil pasar por un negocio y comprar cualquier dulce, sin embargo modificar estos hábitos implica un poco más de creatividad y también de esfuerzo, como llegar con un sacapunta, stikers, un lapicito.... láminas para el álbum de moda, etc. de a poco ir reemplazando las sorpresas y premios por cosas más útiles, entretenidas y menos dañinas.
En todo caso creo que hay que ser bastante sutil y no obsesionarnos con el tema, tampoco es la idea traspasarle a los niños trancas y complejos que dañen su autoestima y que los puedan conducir a presentar desordenes alimenticios en la adolescencia.
La mayoría de los padres y madres reconocen gritar a sus hijos con más frecuencia y con más intensidad de lo que quisieran.La verdad es que en el relato se ven levemente arre-pentidos(as), y justifican estos gritos excesivos ante la imposibilidad de encontrar otro medio más eficaz, según ellos, para conseguir cambiar la conducta infantil. Mañas y pataletas, cuando son niños, o bien las llegadas tarde cuando ya son adolescentes.¿Qué se pretende cuando se grita? Se pretende, sin duda, que el niño no vuelva a cometer la falta que ha motivado la ira de los padres. Sin embargo, en los niños pequeños tiene el efecto de que en el futuro el niño cesará la conducta sólo cuando la furia de sus padres ha alcanzado un nivel que es muy nocivo para la relación.El niño aprende a obedecer sólo cuando los padres están descontrolados. Así, él obedece desde el miedo, pero no desde el raciocinio.Los padres en descontrol pierden autoridad, aún cuando conservan poder. El poder del terror, pero ningún padre quiere que su hijo le tenga miedo. Sin duda, quiere que aprenda razonando, lo que es más largo, pero más seguro. No crean que no entiendo que algunas acciones, especialmente las faltas reiteradas, producen rabia e impotencia. Muchas veces los niños también operan desde el descontrol. Unos lápices nuevos son una invitación casi irresistible para que rayen una pared.¿Por qué él va a controlar sus ganas de pintar la pared, si el padre no logra controlar la violencia en su contra? Ciertamente, cuando usted se equivoca no le parecería lógico que su jefe le gritara en forma destemplada. Si lo hiciera, usted lo acusaría de maltrato.Con los niños no es diferente, estoy consciente de lo difícil que es el autocontrol, cuando algunos niños llevan la situación al extremo, y lo fácil que es caer en conductas violentas con los niños, aunque en nuestro fuero interno nos parecen inaceptables.Buscar calmarse desafortunadamente parece ser la única solución. Verbalizarle al niño que se está muy molesto(a) y que iremos a reflexionar porque lo que hizo no está bien. Es bueno decirle que se conversará más tarde, cuando estén calmados, acerca de cómo reparar lo que ha hecho y cómo puede evitar que se vuelva a repetir la falta.Así, además de tener tiempo para que usted logre calmarse, el niño aprenderá por modelo a reflexionar.Aunque difícil, el autocontrol de los padres es una virtud indispensable para educar a los hijos. Y no crea que no entiendo sus ganas de gritar cuando se siente superado por la desobediencia de su hijo, pero entenderlo no me autoriza a validar la falta de autocontrol suyo.










